Hoy voy a opinar sobre algo que está pasando en Argentina y que veo opiniones diversas: La legalización del aborto. Yo en general, no estoy a favor del aborto, pero sí estoy a favor de la legalización del aborto. ¿Qué contradicción, no? Bueno, espero con los siguientes pensamientos poder proyectar un poco de perspectiva, y generar diálogo.

Pensamiento 1: El aborto existe, lo queramos o no.

A veces, las personas tendemos a pensar que las cosas feas y desagradables no existen: Las anulamos de nuestro campo de visión, de nuestro pensamiento, las aborrecemos. Pero si bien en nuestro cerebro hace un buen trabajo por mantenernos dentro de un mundo mas agradable, la realidad no cambia. Como con las drogas y todo lo que no está regulado o permitido por la ley, existe un mercado negro del aborto donde, por diversos motivos, mujeres desesperadas arriesgan su vida y su salud para poder suprimir la vida que se desarrolla en su vientre.

Las personas que generalmente están en contra de la legalización del aborto presentan una cantidad de argumentos con incuestionables buenas intenciones, pero pasando por alto que, todo aquello que quieren evitar ya existe y se practica habitualmente, pero de forma clandestina, y la posibilidad que la justicia lo haga desaparecer es nula si no se llega a un estado totalitario y de privación de las libertades básicas del ser humano.

Entonces mi primer pensamiento es que, la legalización del aborto ayudaría a controlar y regular esta actividad hoy clandestina, básicamente reduciría drásticamente el mercado que hay para ello, ofreciendo una alternativa menos riesgosa a alquien que, de todas formas, se va a someter al procedimiento, ya que partimos de la base que en muchos casos es una medida desesperada.

Pensamiento 2: Tener la opción no es hacer.

A raíz del pensamiento 1, al reaparecer el aborto dentro del imaginario colectivo, la discusión dentro de la familia sobre el tema es obligatoria y sería de padres irresponsables no llevar la discusión sobre el asunto a los hijos, proveyendo la explicación que sea necesaria, esto ayudaría a los mas incluso a los mas conservadores a educar a los suyos según sus creencias de una forma mas efectiva.

Esto es obvio, si uno está en contra del aborto, es responsable de la educación, ya sea religiosa, o moral de que no debe hacerse. Voy a poner algunos ejemplos bien sencillos y fuera de contexto: La religión mormona prohibe el uso de substancias que alteren la consciencia como la cafeína. El café, como todos sabemos, es algo que por lo general no está mal visto, sin embargo, para quien le importa preservar los valores enseñados por su religión, va a decidir no hacerlo independientemente que sea legal o no. Lo mismo ocurre con el consumo de cerdo por los musulmanes o los judíos

Es una cuestión de libertad de elección.

Pensamiento 3: ¿Terminar con una vida o arruinar Varias?

Viviendo en un país donde el aborto es legal, he podido observar que no és solo aquella mujer que voluntaria o involutariamente tuvo sexo de forma irresponsable la que quiere abortar (caso en el cual yo no estoy a favor del aborto), sino existen otras situaciones. No voy a hablar de violaciones sólo porque es el argumento mas utilizado y no quisiera sonar repetitivo. Voy a poner una situación diferente, que se puede imaginar cualquiera.

Hoy existen técnicas de diagnóstico altamente certeras para detectar enfermedades genéticas o degenerativas en los fetos. Por desgracia, muchas personas nacen con condiciones que son irrecuperables y generan una carga emocional y económica de por vida a los padres, así mismo conllevan una calidad de vida infrahumana (que va desde inhabilidad para operar como persona normal a dolor físico constante) a la criatura, en la que vivir posiblemente sea como una larga tortura; y al momento de la muerte de los padres (si, la ley natural indica que los padres se van antes), generan no sólo un problema para la personas cercanas, sino también para la sociedad, que muchas veces se tiene que hacer cargo, a través de establecimientos que finalmente sólo agregan más tortura a la vida de esa persona. Los padres sufren desde que la criatura nace hasta que, o se muere de forma temprana, o ellos se mueren. Sin contar los gastos médicos, la pérdida de oportunidades para los hermanos, el impacto psicológico en los miembros de la familia, etc. Con esa imagen, quien esté leyendo esto, se tome un momento para pensar que haría. Si tu hijo o hija fuera a padecer dolor físico casi constante durante unos pocos años de vida, o no fuera capaz de respirar por sus propios medios, y luego al poco tiempo tener una muerte horrible. ¿Qué harías? Yo no digo que exista una respuesta única, cierta o verdadera, ni hablar de fácil, pero la realidad es que no se puede decidir sobre esto por otros.

Por otro lado mas sencillo, si una mujer se muere realizando un aborto clandestino, también se afectaría potencialmente la vida de toda su familia, que en muchos casos posiblemente ni sepa y tal vez ni haya estado de acuerdo con que el aborto se realice.

Conclusión

Luego de lo expuesto debería ser claro que, irrespectivamente de nuestra postura hacia el aborto mismo, la legalización del mismo sólo puede ofrecer una mejora, un marco para luchar contra la clandestinidad y la muerte de mujeres, trae a discusión de las familias la existencia y posterior educación sobre el asunto, y presenta una opción para reducir las posibilidades que se arruinen las vidas de familias enteras.

Ese es mi punto de vista.