Señores, la realidad a veces puede ser difícil, difícil de aceptar, difícil de digerir, difícil de atravesar. Aunque nos cueste aceptarlo, especialmente por aquellas personas que se auto proclaman luchadores por “una realidad mejor”, la realidad es inalterable.

Salvador de Bahía desde un Avión.

Salvador de Bahía desde un Avión.

Y si, que la realidad sea inalterable es algo fundamentalmente bueno, ya que, todo cambio beneficia a cierto grupo y siempre perjudica a otro. Por supuesto, la medida del perjuicio es subjetiva. Nunca quien se ve beneficiado, a menos que intencionalmente lo desee, va a ver el perjuicio que recibe la parte perjudicada! Y si lo ve y no es su intención perjudicar, entonces simplemente va a colocar pretextos para justificar su actuar.

Pero volvamos a que la realidad es inalterable. Cada instante que transcurre, cada fracción de tiempo aleatoriamente pequeña, el ahora, presenta un escenario ya dispuesto, hay materia y energía dispuesta de una cierta forma, en un universo gigante dentro de el cual una fracción infinitamente pequeña representa el planeta donde vivimos, y en él, seres orgánicos e inorgánicos interactuando constantemente para satisfacer sus necesidades, porque sí, señores, aunque sea difícil de aceptar, todos vivimos en función de satisfacer nuestras necesidades biológicas. Solo que en nuestro caso, el de los seres humanos, la distancia que hay entre una determinada acción y la correspondiente necesidad biológica que satisface es tan grande que muchas veces resulta difícil, sino imposible, visualizar dicha correlación. Aunque al final del día sean sólo 2 opciones: subsistencia y preservación de la especie.

Entonces, con lo que dije anteriormente puedo acotar el alcance de la palabra realidad, a una evolución temporal que consiste de hechos y acciones ejecutados por seres que tienen por prioridad subsistir y preservar su especie. Esto último, hablando de los humanos en particular, incluso tiene ciertos niveles de preferencia! Especie quiere decir: Mis hijos, mi familia, mis allegados, mi grupo étnico y el resto de los humanos; en ese órden. Y antes que me llamen racista, pido por favor que quien lea esto piense en una situación en la cual haya dos personas totalmente desconocidas a punto de morir, sólo por la apariencia se puede distinguir su grupo étnico, una de ellas es del mismo grupo étnico que quien está leyendo, y rápidamente sin hacer ninguna pregunta haya que elegir una sola para salvar.

Cada una de estas acciones en el paso del tiempo no altera la realidad sino que genera una evolución de la misma. Esta evolución temporal que lleva ya bastante tiempo en juego, ha ido mostrando jugadores mas fuertes y mas débiles. Hace muchos miles de años los humanos tenían las mismas chances de superviviencia que cualquier otro ser, pero gracias a (y por desgracia) su inteligencia, pudo crear un mundo en el imaginario colectivo llamado “sociedad” y así colaborar creando herramientas y formando grupos para obtener una situación ventajosa con respecto a la naturaleza y resolver su problema de alimentación y seguridad física.

Ahora muchos me pueden decir “ahí está, cambiamos la realidad”. No señores, la realidad no la cambiamos, lo que cambiamos fue el paradigma, cambiamos la forma de ver las cosas, nos unimos como especie, y así pudimos vislumbrar una situación ventajosa que nos incrementara substancialmente las probabilidades de subsistencia dentro de la misma realidad. Esto fue a través de la creación de una nueva realidad en el imaginario de la gente.

Esta nueva realidad imaginaria, la sociedad, la civilización, fue el primer “Espacio seguro” que creamos, porque mientras estemos dentro de este sigamos las reglas, tenemos garantizada una alta probabilidad de subsistencia. Por supuesto, esta acción nos llevo a ir “destruyendo” el resto del planeta y con el tiempo agotar recursos naturales y hacer desaparecer especies.

Una vez resuelto el problema inicial, esta nueva realidad volvió a exhibir los mismos problemas que teníamos antes, sólo que ahora la subsistencia no está amenazada por los factores naturales (sólo una baja probabilidad), sino por los seres humanos, que como inicialmente, tuvieron que volver a formar diferentes grupos dentro de ésta; organizados por nuestra función en la sociedad, nuestras posibilidades de comunicación, el área geográfica a la cual pertenecemos, etc; y la subsistencia de estos grupos está condicionada por el resto.

El ser humano resolvió el problema aplicando la misma técnica, creó nuevos niveles de “Espacios Seguros” imaginarios dentro del espacio seguro imaginario original, organización urbana, sistemas sociales y políticos, áreas restringidas, etc.

Y como ocurrió con el resto de los seres de la naturaleza, estos espacios en el imaginario colectivo, permitió a ciertos grupos tomar mejor ventaja de las condiciones y destacarse en gran medida por encima de los otros. Creando escenas tan fuertes y difíciles de presenciar como las que produjo la solución inicial, sólo que esta vez los afectados eran miembros de nuestra raza.

Eso nos trae a la organización del mundo humano de hoy. Donde la amenaza principal de las personas son las clases dominantes (y las clases dominantes amenazadas por la revolución del resto), y por supuesto, se llaman clases dominantes porque dominan, sólo que no a fuerza de látigo como nos podríamos imaginar, sino que a fuerza de manipulación. Esta manipulación está dada en diversas formas y dirigida a ciertos grupos sociales que son los que podrían causar la revolución. George Orwell explica esto muy bien en su novela 1984: Los miembros del partido interior (clases dominantes) controlan a los miembros del partido exterior (clases medias), pero el resto (el 85% de la sociedad) no necesita ningún tipo de control.

Ahora ¿Cómo se ejerce el dominio? Al parecer, el ser humano siempre resuelve los problemas de la misma forma, creando un nuevo perverso espacio seguro: el consumo. El consumo tiene muchos matices o “industrias” y no me quiero extender mucho pero es interesante resaltar la industria del miedo, alimentada por la industria del entretenimiento (si señores, las noticias son entretenimiento!). Pero aún así hay quien consigue ver a través de todo esto, y para ellos hay una industria también. La evasión de la realidad a través de drogas, alcoholes y pantallas!!!

Las pantallas ya llevan siendo hace tiempo directoras de nuestra opinión, evasoras de realidad, y punto de entrada para la generación de nuevas necesidades de consumo, hoy en día con el uso de los celulares, los sistemas comerciales saben exactamente todos los lugares donde nos encontramos, conocen nuestros hábitos, nuestras relaciones, etc. Con ello saben exactamente qué vendernos, cuándo y por qué canal.

Si señores, finalmente llegué adonde quería llegar. Toda esta reflexión ultra larga fue inspirada por el juego idiota que todos parecen estar jugando estos días, de “realidad aumentada”, pero yo tranquilamente podría llamarlo de realidad disminuida, Pokemon GO. Y desde ya aclaro, no quiero insultar a nadie! Pero que sutilmente arrastra a la gente a los puntos donde se comercializan productos, sin contar la generación de necesidades de comprar productos con la imagen de los pokemones.

Sin embargo, no sólo es eso lo que se genera sino en general la dependencia hacia todos los mundos virtuales sociales, que a nivel interno nos permite controlar la percepción sobre nosotros que tienen las otras personas, y aparentemente, esto tiene un efecto adictivo similar al de las drogas, al punto que las personas suelen desesperarse luego de largos períodos de “desconexión”. Por otro lado esto tiene un efecto negativo en las interacciones persona-a-persona, donde uno no puede ocultar lo que realmente es, y así finalmente dividirnos e inutilizarnos.

Finalmente cierro con un clip de south park que habla con mucho humor de los “espacios seguros”.