Ultimamente he estado bastante expuesto a distintas formas de apego emocional. El problema que el apego emocional tiene, es que se manifiesta negativamente cuando pierdo aquello a lo que estoy apegado. Entonces experimento sensaciones de frustración y angustia que son difíciles de superar sin realizar un análisis a conciencia de lo que está pasando y, a veces, sin pasar por un duelo.

Haz una cosa al día que te asuste!

Do one thing a day that scares you.

Cuando uno experimenta muchas pérdidas juntas en un período de tiempo muy corto, como desafortunadamente me ocurrió a mí, es fundamental poder desapegarse de aquellas cosas a las que inevitablemente estoy apegado para poder seguir adelante.

Cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada. – Charli García

Como paso fundamental para poder detectar aquello a lo que estoy apegado, lo que hice fue tratar de clasificar las distintas formas de apego que fui enfrentando y, como resultado, definí 3 categorías de apego emocional:

  1. Apego a cosas materiales.
  2. Apego a personas.
  3. Apego a resultados.

Ahora voy a tratar de explicar con algunos ejemplos, que por supuesto son inventados, estas distintas categorías.

Apego a Cosas Materiales

Creo que la forma más evidente de apego es sobre cosas materiales, las personas lo tienen sobre todo tipo de cosas, y el apego aumenta proporcionalmente con el esfuerzo requerido para obtener dicha cosa.

Entonces, por ejemplo, si yo tardé 5 meses para poder comprarme un teléfono celular de alta gama, a pesar de saber que los aparatos electrónicos son bienes bien efímeros estos días, me sentiría muy frustrado si me lo roban, se me cae al piso y lo rompo, o alguna cosa por el estilo.

Por otro lado las cosas materiales tienen una cara oculta con respecto al apego, que es el apego al “estatus social” que dicha cosa brinda. Esto es mucho mas evidente cuando hablamos cosas caras, de grandes sumas de dinero, de casas, o particularmente de autos. Entonces por un lado estoy apegado al valor material del objeto en sí, pero también a la imagen que yo creo que el elemento me brinda ante mis pares. Y esto es importante destacarlo también, ya que esta imagen es generalmente diseñada e impuesta por el departamento de marketing del mismo fabricante del objeto, por lo tanto, es importante percibir que esto tiene valor sólo entre aquellos que se lo creen.

Finalmente, en el extremo, las cosas materiales pueden llegar a definir, en mi propia imaginación parte de lo que soy, por lo que perder ciertos objetos podría llegar hasta causarme depresión, en el peor de los casos. Yo he observado esto en personas que en algún momento de su vida manejaron un auto super caro y de repente lo pierden en un accidente de tránsito.

Apego a Personas

De todas las categorías, el apego emocional hacia las personas es el área más gris y discutible de todo este post. Entonces voy a hacer una diferenciación entre el afecto y la obsesión. El amor está entre medio del afecto y la obsesión, siendo un amor sano cuando es afectuoso y un amor enfermo cuando es obsesionado. Mi opinión es que el apego emocional obsesivo es una de las cosas más difíciles de superar en caso de una pérdida, la cual es inminente cuando una de las dos personas es la obsesionada y la otra no.

Un ejemplo de apego emocional obsesivo es aquella persona en una pareja que pretende individualizar al otro, poseerlo completamente (o casi) para sí a tal punto de restringir todo el libre albedrío de su pareja. Esto no pasa solamente en las parejas, también hay personas que tienen un “mejor amigo” o “mejor amiga” cuyo tiempo pretenden absorber por completo. Finalmente también es muy común que pase durante el enamoramiento, me gusta una persona (que generalmente no me da bola) y pretendo buscarla e idealizarla todo el tiempo.

Por lo que he podido observar, este tipo de situaciones se dan cuando existe inseguridad en las personas, yo me siento inseguro y por lo tanto necesito a aquella persona para que reafirme lo que internamente creo que no soy. Esto es, me diga que tengo belleza, que soy interesante, que soy bueno en la cama, en fin, todas esas cosas.

Lo que pasa finalmente en este tipo de situaciones es que la otra persona se termina cansando de mí y, o bien toma distancia, o bien me abandona totalmente. Esto a su vez causa, por un lado, la angustia de la pérdida, y por el otro, el aumento radical de la inseguridad que antes sentía hacia mí mismo. Entonces, si soy inseguro, debo tener mucho cuidado y tratar de detectarlo, o por lo contrario, puedo perder personas que son realmente importantes en mi vida.

Lo que finalmente comprendí de todo esto, es que el cariño y el amor del bueno, son aquellos que me permiten a mí sentirme libre de hacer, pensar y decir lo que quiera; y al mismo tiempo la otra persona también lo sea. Por lo que mis decisiones y preferencias personales no deberían tener un efecto negativo en la persona que me quiere, ni, por supuesto, las suyas sobre mí. Máxime dentro de la pareja, donde las cosas se deben negociar y no imponer.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad…
¡Ya vas a ver! – Horacio Ferrer

Apego a los Resultados

El apego emocional a los resultados es bien interesante también, se trata del apego que siento hacia mi visión del resultado de lo que hago (o lo que planeo hacer).

Para poner un ejemplo muy trivial, yo me propongo salir a un bar una noche, veo una chica que me gusta, y mi expectativa es profundizar con ella; voy todo confiado a hablar y la conversación empieza bien, pero de repente empiezo a notar que ella se está empezando a aburrir; yo comienzo a ponerme nervioso (por sentirme emocionalmente apegado al resultado) y a raíz de eso sólo logro aburrirla más y se va. (Ya dije que los ejemplos son inventados!)

El apego hacia los resultados, ya sean profesionales, económicos, amorosos, o cualquier cosa que uno pueda imaginarse; resulta en frustración y, a veces, depresión, en el caso de no darse; ya que muchos no nos imaginamos cómo sería nuestra vida si no conseguimos aquel bono por el cual nos esforzamos tanto, no terminamos nuestro doctorado, no nos ganamos la lotería, o no estamos casados con X persona y con X cantidad de hijos a los 40 años.

Otro ejemplo, una vez conocí a una persona que recibió una gran suma de dinero y su expectativa era poder zafar de pagar impuestos sobre eso. Al no conseguirlo esa persona se enfureció y entristeció tanto que consiguió hacer sentir mal a todas las personas que lo rodeaban, y perdió un día entero de sus vacaciones en lamentos.

La razón por la cual decidí hablar al final del apego a los resultados es porque está directamente relacionado con los otros dos tipos de apego de los que ya hablé. La frustración por no conseguir ese dinero, esa casa, o ese auto, que al mismo tiempo me iban a dar estatus frente a mis compañeros de trabajo; por no tener aquella esposa despampanante y que además cocina espectacular que mi vieja hubiera aceptado y mis amigos hubieran envidiado. (Ya sé que machista soy! :P)

Al mismo tiempo, al perder el objetivo, genero inseguridad, dudo de mi propio valor y caigo en el segundo tipo de apego.

Finalmente el apego a los resultados tiene un problema oculto bien grande: lo que yo creo que es lo mejor para mí hoy, muy frecuentemente resulta no serlo mañana! Si no soy capaz de “re-calcular” y calibrar mis deseos y mis expectativas a medida que avanzo y aumento mi auto-conocimiento, corro el gran riesgo de perderme algo realmente bueno para mí, y conformarme con algo mediocre, que a largo plazo no me hará feliz.

Lo que Aprendí

Durante los últimos meses, podría decir que yo he experimentado pérdidas en todas las categorías de las que vengo hablando. El problema de sufrir las pérdidas, de sufrirlas por demasiado tiempo, tiene un costo oculto, mas allá del sufrimiento emocional. Estando en estado de sufrimiento me es imposible poder aprovechar las nuevas oportunidades que se me presentan a diario, no sólo para superar las pérdidas en sí, sino para lograr cosas mucho mejores. Descubrí que es necesario levantarme lo antes posible y seguir adelante. Descubrí que soy un mediocre si pienso que aquello que logré en el pasado no voy a poder volver lograrlo ni superarlo en el presente; porque eso quiere decir que creo que mis logros anteriores fueron por azar y no por mérito.

Não reclama
Contra o temporal
Que derrubou teu barracão, …

Que amanhã tu levanta
Um barracão muito melhor – Adoniran Barbosa

(No te quejes del temporal que derribó tu choza, que mañana tu levantarás una choza mucho mejor)

Por lo tanto, lo mejor siempre es practicar, como dirían los budistas, el desapego. Ya que el poder identificar y eliminar nuestros apegos nos va a permitir identificar buenas oportunidades, reponernos a las pérdidas y no malgastar el tiempo en sufrimiento inútil.

Eso es todo, espero que les haya servido toda esta parafernalia, y si, me salió largo porque hacía mucho tiempo que no escribía nada.