Este post es para cerrar el año y la ocasión amerita un post humorístico (para seguir con la línea que venía trayendo). Por la recomendación de un buen amigo mío, voy a hablar de las semillas de la sandía y de lo molesto que su presencia resulta, especialmente cuando uno quiere disfrutar a pleno del fruto.

Semillas de Sandía

Ha llegado el verano en Argentina, la humedad mezclada con el calor sofocante que acumula la ciudad, la ausencia de playas cercanas como en ciudades importantes de países serios (Dinamarca), la sequía, los incendios, la suba del nivel del mar, el calentamiento global y la triste extinción de la variedad azul de dólares; todo eso, hacen que uno tenga ganas de comer sandía.

¿Cuál es la mejor forma de comer una sandía?

Existe un tipo de personas reprimidas y frígidas, que cortan la sandía en trocitos, con un cuchillito tipo gourmet, poco a poco van deslizando la puntita por las pequeñas ranuras rosadas – que los trocitos de sandía dejan entrever -, cuidadosamente retiran una a una las negras pepitas, que de otro modo podrían generar plantas de sandía en nuestro aparato digestivo; y luego comen dicho trocito esterilizado, a esta altura del partido tibio, con una falsa expresión de incrédulo placer. Este tipo de personas desconocen los placeres que el cuerpo puede experimentar y por ende, evacúan regularmente.

Eso a mi sencillamente no me va! A mi me gusta la sandía fría. Me gusta introducir en mi boca la mayor cantidad posible de dicha fruta, cuando aún está bien helada, percibir plenamente el sabor dulce en las distintas papilas gustativas que poseo en la lengua, y tragar lo mas rápido posible de forma que pueda al menos refrescarme la tráquea. Esto a su vez generará masas irregulares de bolo alimenticio lo que impedirá la acción total de los ácidos estomacales, produciendo demoras inesperadas, olvidos, y posteriormente gratas memorias! Esto sólo si tenemos la suerte de disponer de un baño adaptado a las costumbres alemanas. Utilizar con moderación. Mantener fuera del alcance de niños menores a 3 años.

Que molestia las semillas! Paso a través de mi largo día laboral pensando en la sandía! No me la puedo sacar de la cabeza, la miro de reojo, a veces me acerco a olfatearla y muevo la cola. Si tan sólo no fuera mal visto comer sandía en el trabajo! Muchas personas han sido despedidas por comer sandía en el trabajo, esto pasa especialmente en puestos operacionales, donde ser reemplazado es sencillo, por ejemplo, ascensorista de edificio de dos pisos. Una vez tuve que entrevistar a uno, impresionado descubrí que había tenido un increíble historial de promociones, en trabajos pasados, llegó hasta 7 pisos!

Llegó la hora finalmente, estoy en casa y no aguanto más! La abro y desgraciadamente ahí están, pequeñas simientes molestas que interfieren entre el total goce del placer del consumo frugal y yo! Comienzo a atacar el problema de a poco, deslizo mi dedo medio repetidas veces por las ranuras, tratando de no alterar aquella rosada fuente de goce, una menos, otra menos, son mucho más de lo que imaginaba! Me pongo impaciente, pero no logro mi objetivo, finalmente me pregunto: ¿Por qué demonios la gente compartirá tantas canciones en facebook si a nadie le gustan y ni las escucha?

Para pensarlo. Por esto mismo me puse a revisar todas las canciones que compartí durante el 2015 en facebook, en secuencia y creé un playlist al cual podrán acceder a través del siguiente link. A ver si descubren algo en mi inconsciente analizando las letras de las canciones!

Espero que tengan todos muy felices fiestas!

Beijo Na Alma!