Empiezo este post citando una de mis canciones preferidas de Manu Chao, “Mentira”: “Todo es mentira en este mundo, todo es mentira la verdad”. Esto es justamente lo que respondo cuando me sugieren que debería leer diarios, ver noticieros, ver a Lanata o a 678.

Mentira - Manu Chao

Durante mis primeras décadas de vida creía, como es natural, que los medios de difusión decían la verdad absoluta, que las películas nos mostraban vidas o caminos ejemplares y que las acciones de los gobiernos, políticos y empresas estaban dirigidas al “bien común”. ¿Cómo podría ser mala una empresa de seguridad que nos protege de aquella gente monstruosa que se quiere apoderar de mis preciados bienes de consumo?

Luego, con el correr de los años, descubrí el credo de la sociedad industrial, enunciado por Adam Smith y la utopía del capitalismo como salvador de la humanidad. Inviertan señores! Que vamos a generar nuevos puestos de trabajo y todos tendrán una porción de la torta! Eso si, que nadie compare el tamaño de la porción del de abajo con la del de arriba.

Sin embargo, para los empresarios capitalistas, como las empresas de seguridad, esto funciona maravillosamente. Oferta, demanda, rentabilidad. ¿Qué tiene que ver esto con los medios de comunicación? Analicemos entonces lo que nos lleva (o idealmente debería llevarnos) al consumo de bienes y servicios: Los consumidores intercambian dinero por algo que posee cierto valor. Ahora, para mi ejemplo de la empresa de seguridad, yo consumiré seguridad en la medida que sienta que el mundo es inseguro, esto es, que yo tema que un tercero, con la ambición de poseer aquello que me pertenece (y que satisface mis necesidades), quiera dañarme a mi o a mis seres queridos para obtenerlo. Algunas palabras claves son: temor, ambición, necesidad, daño. Dada esta situación nos resulta de valor consumir seguridad.

Por lo que he expuesto anteriormente, resulta natural asumir que, éste tipo de empresario se beneficiará siempre que exista temor, que hayan personas necesitadas y éstas estén dispuestas a hacer daño para satisfacer su necesidad. Entonces, ¿Cómo puedo maximizar mi beneficio siendo un empresario de la seguridad? De varias formas: sponsorear películas o series para mostrar escenas de crimen, pagarle a medios de comunicación para que exageren (o inventen?) hechos de violencia, o simplemente tener en mi nómina gente dedicada a robar y a violentar!. Ciertamente no voy a ser amigo de la caridad y de la asistencia social.

Ahora añadamos a la mezcla otra empresa del rubro pero con un enfoque diferente: las aseguradoras. Este tipo de empresas se benefician también del miedo, pero pierden dinero cada vez que un hecho de violencia real ocurre contra uno de sus clientes. Sin embargo, éstos deben temer para dar a las aseguradoras un canon mensual a cambio de la promesa de un resacimiento. Claramente sus beneficios incrementarán si existe miedo pero se reducirán si el miedo se materializa. En esto último es cuando este tipo de empresas antagoniza a las de seguridad.

Ahora introduzcamos a los medios de comunicación masiva. Estas empresas poseen equipos e instalaciones extremadamente costosas, que les permiten recoger y distribuir información. Canales de televisión, radios y diarios brindan al consumidor información precisa y desinteresada a un precio casi nulo. ¿Cómo hacen para costear todo y producir ganancias de una forma sostenida en el tiempo? Lo primero que se me viene a la mente es la publicidad, lo segundo, fondos del gobierno para la información de los ciudadanos. Entonces, por ejemplo, una marca de alarmas para autos, claramente podría “retirar” sus publicidades si las ventas disminuyen, por ejemplo debido a un aumento en la “sensación de seguridad”. Entonces vemos la conexión, los intereses de los 3 jugadores que he presentado hasta ahora van para el mismo lado, y por supuesto, contrario al interés de la gente que consume.

Poniendo por fuera la discusión de que exista legislación que proteja a los consumidores de este tipo de “lobbies”. Podemos extender el razonamiento a muchos otros ámbitos de la vida, la bolsa de valores, la cotización del dólar, la gestión de los dirigentes, el consumo de productos, están dirigidos por lo que la gente recibe pasivamente de su pantalla y/o parlantes.

Claro está que no “todo” es mentira o exageración, existe cierta proporción de verdad, de otra forma no sería posible disfrazar las mentiras. Sin embargo hay que tener bien en claro que la confiabilidad de quien produce la información es por definición dudosa. Por otro lado la información es poder, ya lo decía Orwell en su libro 1984:

“Quien controla el presente, controla el pasado. Quien controla el pasado, controla el futuro”.

No es sorprendente entonces descubrir grandes nombres asociados a los medios de comunicación, también asociados a la corrupción (ciertamente en Argentina se ve bastante).

Ahora pensando en el modo por el cual se logra influenciar a grandes grupos de personas, yo diría que es a través de sensaciones fuertes, como el miedo, la ira, el fervor o el deseo. Yo sospecharía si estoy viendo un programa de televisión y éste me produce sensaciones fuertes, como por ejemplo la ira. En mi caso, ver el programa de Lanata me generaba una cantidad de ira importante (hablo en pasado porque ya no lo veo más), tanto que llegué a preguntarme: ¿No será que me están intentando manipular? Nicolo Maquiavelo decía:

“Y hasta hay quienes afirman que un príncipe hábil debe fomentar con astucia ciertas resistencias para que, al aplastarlas, se acreciente su gloria.”

Esto a mi siempre me quedó sonando en la cabeza y lo recuerdo cuando veo a Lanata y a Cristina. Desde este punto de vista no se ve que tengan intereses tan opuestos, tal vez el backstage ofrezca algunas sorpresas!

Otro punto interesante a analizar es el entretenimiento, películas, series novelas. Que éste sirve para la comercialización de productos no es un secreto para nadie, pero, ¿Hasta qué punto? Se nos induce a desear cosas que no necesitamos, a recrear y ver como normal una cultura que no es la nuestra, a condicionar nuestra forma de vernos y ver a los demás. Todas mentiras!

Para finalizar esta reflexión, mi consejo es: Hay que ser mas observador de la realidad a través nuestros propios ojos (y sentidos) y recibir con criticismo todo lo que no viene por ellos. Pregúntense siempre, de qué y cómo se beneficia tal empresa, tal industria o tal político. La respuesta seguro nos va a sorprender.

Violencia es Mentir - Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.