Una vez mas me tienen acá escribiendo sobre cosas que leo en distintos libros y mi mente junta, tal vez armando esperpentos irreconocibles y sin sentido, pero bueno, es el riesgo! Hoy voy a escribir sobre un tema que vengo rumiando hace tiempo y terminé de darle forma estos días que pasé incontables horas viajando en avión y por supuesto no tenía conexión a internet. Voy a intercalar fotos que fui sacando en el avión o de camino sólo para que no sea texto.

Utah Lake
Utah Lake en Provo, Utah

La Angustia del Hombre.

Según algunos autores, la angustia primordial del hombre viene de la propia consciencia de ser diferente al resto de los animales, de sentirse separado de la naturaleza a la que alguna vez perteneció, de la misma forma que los niños experimentan la separación del seno materno. Esta separación nos deja, como seres humanos, un vacío interno el cual tratamos de llenar formando parte de ciertos órdenes imaginados definidos por nosotros mismos, o bien buscando experiencias físicas que nos permitan, por momentos, o bien olvidarnos de que estamos solos (como las drogas, el alcohol, el consumo o el sexo), o bien darnos un sentido de unidad con la naturaleza.

Esta misma angustia es la que nos lleva a preguntarnos, ¿Por qué estamos vivos?, la vida moderna nos exige que estemos insertos en una rutina sin fin, aislados e individualizados más que nunca, siendo parte menor de una maquinaria que no podemos divisar por completo, un “proceso” para ponerlo en palabras de Kafka, donde no entendemos qué pasa ni hacia dónde nos dirigimos, sólo a la muerte con certeza.

Arizona en Avion
Yo creo que es el Gran Cañon en Arizona

Tratando de encontrar Sentido.

Para tratar de resolver la angusita primordial, los seres humanos necesitamos sentir que somos parte de algo, tratamos de trascender, pero no nos interesa trascender para los perros, las ballenas o los extraterrestres, ellos difícilmente sean conscientes de algún Roberto Gomez Bolaños que vivió en México o de algún Petiso Orejudo que vivió en Argentina. Tratamos de trascender entre nosotros mismos, ya sea para la humanidad o para nuestro grupo más cercano, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros colegas, etc. Los seres humanos tenemos una compulsión terrible por idolatrar cosas hechas por otros seres humanos, creaciones humanas tanto físicas como imaginarias, esto es, desde edificios hasta culturas, pasando por arte, religión y política. Muchos también encuentran la felicidad tratando de acercarse nuevamente a la naturaleza, en zonas no urbanizadas, el contacto con los animales y el estudio del mundo. Todo esto para llenar el vacío que nos deja ser conscientes de que somos diferentes en una forma determinante al resto de lo que nos rodea, que sólo nos tenemos a nosotros.

A propósito de la idolatría, conecto este párrafo con lo que son los falsos ídolos, los ídolos de madera, aquello que hacemos sólo para ganar la aceptación superficial de otras personas, como es el consumo estéril, la idolatía a los estándares de belleza europeos, la objetización de las personas, o lo que Eduardo Galeano llama “el Hombre Auto”. Todo esto, por el contrario nos aliena más y nos deja vacíos por dentro.

Cordillera de los Andes En Bolivia.
Cordillera de los Andes En Bolivia.

La Felicidad

Dado todo esto, yo he llegado a la conclusión que la felicidad es el camino y no el destino, es aquella cosa que nos hace bien cada día, aquella cosa por la cual nos levantamos por la mañana y tenemos nuestros 15 minutos de gozo. Algunas personas aman lo que hacen, otras aman a su familia, otros simplemente disfrutan mirando el atardecer desde la ventana, cada uno es diferente en su forma de sentir y su forma de ser feliz, todo ésto es lo que le da sentido a la vida. Yo antes pensaba que la felicidad no era más que el retorno de una inversión que uno hace en el presente, para ver los frutos mañana, sin embargo ahora me estoy dando cuenta que eso no es cierto. No existe la inversión, la inversión es un concepto económico y funciona sólamente en ese campo. Si uno no es amado ni ama hoy, no recibirá más amor mañana; si uno no disfruta el día de hoy, el día de mañana no sólo no va a disfrutar el doble, sino que tal vez ni siquiera esté vivo para disfrutarlo. La vida, por desgracia, puede terminar tán súbitamente que todo lo que no se ha disfrutado hoy, no se disfrutará mañana. Ni el dinero ni las cosas materiales nos acompañan a la tumba, no podemos dejar de ser felices un sólo día por imaginar que en el futuro seremos más felices, infelizmente, nuestra ambición no nos lo permitirá.